
No voy a hablar del HOLOCAUSTO. Me voy a referir a esa parte positiva de ese triste acontecimiento, en el que se recuerda a los llamados Justos entre las Naciones, que son aquellos seres de buen corazón, que sacrificaron sus vidas por salvar a los judíos. De pronto conocían a algunos o de pronto se conmovieron por sus vivencias. Notaban que los perseguían, que los condenaban sin que hubiera motivos suficientes. Sentían que era una injusticia y no podían seguir sus vidas sin hacer nada, sólo observando como los maltrataban.
Hubo un cónsul japonés en Lituania, Chihune Suhijara que, abrumado por la cantidad de judíos que reclamaban visas frente a la embajada, solicitó permiso a Tokio para emitir las visas y le fue negado. A pesar de eso le hizo caso a su conciencia y a sus sentimientos. Emitió 300 visas trabajando día y noche hasta que el gobierno japonés dio la orden de cerrar el consulado. El siguió emitiendo visas y las lanzaba desde el tren, a los que iban corriendo al lado de las vías férreas, cuando iba camino al exilio, porque su esposa le había dicho que ellos podían rehacer su vida, pero los judíos perseguidos no. Emitió 6.000 visas salvando 10.000 vidas que se convirtieron en una gran descendencia. Japón lo expulsó del servicio diplomático y murió en la pobreza; pero en 1985, un año antes, el gobierno de Israel le otorgó el título de Justo entre las Naciones. Fue recibido en el aeropuerto por miles de personas, que eran los descendientes de esas personas a quien salvó. Japón pidió disculpas 40 años después.
Irena Sendler enfermera y trabajadora social polaca, arriesgó su vida para salvar a 2.500 judíos.
La conocían como el ángel del gueto de Varsovia
Gino Bartali ganador 3 veces del giro de Italia y 2 del tour de Francia, escondía en su bicicleta la documentación para poder sacar a los judíos de Italia. Salvó 800 personas. Escondió gente en su casa, como tantos otros héroes anónimos. Hubo obispos qte apoyaron estas redes de ayuda humanitaria.
Oscar Shindler fue otro de los que ayudó, como se vio en la película realizada por Spielberg, empleando en su fábrica a muchos judíos con documentación falsa.
El kinder transport, así se denominaba el tren que se encargó de transportar niños a Inglaterra para entregarlos en adopción a nuevas familias y así salvarlos de morir en el HOLOCAUSTO.
Hubo muchos otros nombres, entre ellos Karl Lutz, vicecónsul suizo en Budapest, Raoul Wallenberg, diplomático sueco, Gilberto Bakquez, cónsul general de México en Francia, Ángel Sanzbriz, diplomático español, conocido como el ángel de Budapest y 28.000 nombres más de personas no judías que fueron nombradas Justos entre las Naciones, por la ley emitida por la Knesset en 1.953 y sus nombres permanecen la lista en el museo del Holocausto, Yad Vashem. Honramos su memoria porque gracias a ellos, el número de víctimas, aunque fue impresionante, no aumentó más. Siempre vivirán en nuestra memoria.
Y para terminar este articulo, parece que a los del documental Naza se les fueron las luces. Desde el nombre del documental. Fueron muy aplaudidos en el festival de cine de Venecia, pero fueron “desaplaudidos” en Israel y el mundo judío por haberse basado en testimonios falsos para demostrar “verdades” tendenciosas. Suficientes enemigos tiene el pueblo judío como para conseguir más gratuitamente dentro de nosotros mismos.
