
No se puede hacer nada contra las fuerzas de la naturaleza. Un terremoto es algo que no se puede prevenir. Con tanto desarrollo tecnológico se puede saber cuándo va a suceder, pero evitarlo es imposible. Las famosas fallas, las placas tectónicas hacen que de vez en cuando haya un remesón de la tierra y se mueva el piso. Ese piso en donde nos sentimos firmes, que nos da la seguridad de que estamos anclados a la tierra. Pero cuando empieza ese terrible movimiento telúrico, sentimos que somos más frágiles de lo que pensamos. Es una de las peores sensaciones que hay. Y esto sumado a cuando hay tragedia es algo terrible.
Tengo una querida amiga en Venezuela, que se preocupa por mi situación aquí en Israel. Le dan miedo los misiles y siempre me manifiesta su temor y la tranquilidad que ella sentía en Venezuela, a pesar de la difícil situación que se vivía allá.
Con esta terrible fuerza de la naturaleza, las cosas se pusieron peor. Es un drama lo que se vive; pues además del pánico que da sentir que todo alrededor se mueve, más las réplicas, hay mucha gente atrapada en los escombros y hay mucho impedimento para el rescate de las víctimas. No hay infraestructura, los hospitales carecen de insumos. Como si eso fuera poco, han dificultado la entrada de los rescatistas que vienen de otros países a ayudar. En estos momentos hay mucha solidaridad, pero tristemente no se alcanzan a cubrir las necesidades.
Edificios que se desplomaron por falta de una adecuada construcción. Muchos errores del gobierno de Cháves y después de Maduro, los está pagando el pueblo venezolano.
Contra la naturaleza no podemos hacer nada, pero contra los gobiernos nefastos como ha sido este último en Venezuela si se puede reaccionar. Pero parece que tuvieran los ojos vendados y siguen defendiendo unas ideas equivocadas que favorecen y enriquecen a una minoría que quiere perpetrarse en el poder. Desgraciadamente muchos apoyan esas ideas extremistas que hacen tanto daño a la sociedad.
Triste es ver cómo algunos miembros de la guardia nacional aprovechan estos dolorosos momentos para robar. Y también duele que hay comentarios cargados de ignorancia y odio en las redes, alertando que cuidado con los israelíes que se pueden aprovechar del territorio como supuestamente lo quieren hacer en La Patagonia. Son tan oscuras sus mentes que ven ese lado del asunto, en vez de ver que Israel, a pesar de haber recibido la maldición de Chaves, que se le devolvió como bumerang- está ayudando con el rescate de las víctimas.
Hoy todos lloramos por Venezuela y lo único que podemos hacer es dar una ayuda que es mínima en comparación con el tamaño de semejante tragedia.
