
La semana pasada les conté que Mandami no asistió al desfile de Israel que se celebra cada año en Nueva York. Pero a cambio de su ausencia, la activista musulmana Anila Alí lideró la primera delegación musulmana participante en este desfile, a pesar de haber recibido amenazas.
Dice que se considera una defensora del diálogo entre musulmanes y judíos.
Ella quiere demostrar que es posible ser musulmán y al mismo tiempo estar de acuerdo con el derecho de Israel a existir.
No creo que muchos hayan extrañado la ausencia de Mandami.
🕊️ Una voz musulmana a favor del diálogo
Y siguen los actos de antisemitismo que no dejan de sorprendernos.
En un hotel en Baviera, Alemania, rechazaron a unos turistas israelíes. Les contestaron con estas palabras: “Lo sentimos. No se admiten judíos en nuestro hotel”.
Esta frase recuerda esos avisos discriminatorios y racistas que se veían en la Alemania nazi y en otros lugares durante la guerra: “No judíos, no perros”.
Es increíble que en pleno siglo XXI, cuando la inteligencia artificial invade nuestra realidad natural, existan este tipo de prejuicios.
🚫 El antisemitismo que vuelve con frases conocidas
Cuando los negros, perdón que en Estados Unidos no se puede decir esta palabra, han logrado ser respetados y posicionarse en la sociedad como todos, con el respeto que se merecen; cuando hay libertad de géneros y cada vez se respeta más la diversidad y se entiende que son personas que tienen los mismos derechos en la sociedad.
¿Cómo puede ser que un hotel en Alemania, de donde surgió la maquinaria nazi, rechace a unos huéspedes por ser judíos?
Han pedido perdón de muchas formas, pero este tipo de actos son imperdonables.
🤝 La diferencia que hace falta
Necesitamos más musulmanes como Anila Alí, que aboguen por los derechos de las minorías y por los que son diferentes.
