
El ícono de los ochenta, la voz de Culture Club, el hombre de Karma Chameleon, escribió una canción de una fuerza extraordinaria. Una canción que incomodó desde el comienzo incluso al responsable de su propio sello, que se negó a publicarla. Desde entonces Boy George ha recibido amenazas, enfrenta presiones y ha tenido que terminar relaciones profesionales. Y sigue defendiendo a Israel de la mejor manera que sabe hacerlo: cantando.
Llevo varios años siguiendo a Boy George pero en realidad lo que no imaginaba era encontrarlo en las noticias cuestionado por defender a los judíos. Lo que llamó fuertemente mi atención es que él no es judío, es británico y creció en una familia de origen irlandés y católico. Su relación con nosotros se fue construyendo a través de amigos, de personas que ama y que conoce desde mucho antes de que su firme apoyo a Israel le trajera estos problemas.
En We Will Dance Again (Volveremos a bailar) cuestiona a quienes omiten el 7 de octubre, confronta a otros músicos y rechaza la acusación de genocidio contra Israel. Habla de los jóvenes de Nova y de la esperanza de volver a bailar sin guerra.
Y entonces llega una de las frases más emotivas y valiente:
«Pero si alguna vez te confundes, estoy con los judíos».
George les habla a quienes llevan décadas siguiéndolo y a quienes nunca han conectado con su música o su estilo. Pueden admirarlo, cuestionarlo o dejar de escucharlo. Pero él quiere que su posición quede clara: está con los judíos. Lo dice de frente, con una firmeza que emociona.
🎶 La canción que su propio sello no quiso publicar
Cuando George pidió que la lanzaran, Tony Pontius, responsable de su sello, le respondió que no quería tener nada que ver con ella. Según contó el cantante, terminó la relación laboral y lo bloqueó en el teléfono.
La discusión llegó también a sus músicos. En agosto George publicó un video en el que advirtió que prescindiría de quienes se negaran a interpretar la canción. Afirmó que la letra y la melodía eran suyas y que no necesitaba personas que decidieran qué podía decir.
De aquí viene la inevitable pregunta: ¿Qué había vivido para estar tan decidido a que la escucháramos?
💔 Los padres de Jake y una sobreviviente llamada May
La historia nos lleva a Londres, a la exposición sobre el festival Nova. Allí George conoció a Michael y Lisa Marlowe, los padres de Jake, el británico israelí asesinado el 7 de octubre. También habló con May Hayat, sobreviviente de la masacre.
Las tiendas de campaña, los zapatos, los teléfonos: George conocía perfectamente ese mundo. Llevaba años trabajando como DJ en fiestas semejantes. Al recorrer la exposición, aquellos objetos le resultaban familiares, pero ahora eran parte de lo que había quedado de una masacre.
George le dijo a May que quería escribir una canción. Después volvió a casa y comenzó a trabajar en ella. Contó que, cuando la terminó y la escuchó, se le llenaron los ojos de lágrimas.
La publicó en sus redes el 26 de julio de 2026, acompañada por una palabra: Shalom. También llevaba el título en hebreo, עוד נרקוד — Od Nirkod, la expresión que los sobrevivientes de Nova hicieron suya.
Volveremos a bailar.
Welcome @BoyGeorge a dear friend of Israel 🇮🇱 pic.twitter.com/lHiGMcjrZR
— יצחק הרצוג Isaac Herzog (@Isaac_Herzog) November 2, 2026
🇮🇱 Del encuentro en Londres al escenario en Israel
En noviembre de 2026, George llevó esa canción a Israel. Durante su visita se reunió con el presidente Isaac Herzog y fue al Kotel, donde dejó una nota y recordó a sus padres y a las personas que lleva cerca del corazón. También expresó su deseo de paz.
Después recorrió el memorial de Nova junto a sobrevivientes, familiares de víctimas y exrehenes. Entre ellos estaba Omer Shem Tov, quien le agradeció haber viajado a Israel y haberse detenido a escuchar a las personas y sus historias. Meses después de aquella exposición en Londres, George estaba en el lugar donde había ocurrido todo.
El 4 de noviembre se presentó ante unas diez mil personas en el estadio Menora Mivtachim de Tel Aviv. Compartió escenario con Ivri Lider y cantó los éxitos que tantos conocemos. Cerca del final llegó We Will Dance Again. Al escuchar su declaración de apoyo a los judíos, el público respondió con una ovación.
Para la segunda presentación, anunciada para el 7 de noviembre y dedicada a la comunidad de Nova, los organizadores y sus colaboradores destinaron 1.500 entradas a sobrevivientes y familiares de las víctimas.
Pero hay un momento de esta visita en el que quiero detenerme. Durante el encuentro con Herzog, también tomó la palabra Elkana Bohbot, secuestrado en Nova y liberado después de más de dos años en cautiverio. Frente a George, explicó lo que significaban para él esas palabras:
«Para mí, estas palabras no son solo el título de una canción. Son la vida misma».
Y creo que esto es lo que más me conmueve de toda esta historia. George escuchó a quienes habían sobrevivido y escribió una canción. Meses después, un hombre al que habían secuestrado cuando fue a disfrutar de la música estaba frente a él, libre, agradeciéndole y diciéndole que sí, que volverían a bailar.
Pienso en los años en que escuchaba a Boy George sin imaginar que su voz terminaría tan cerca de nuestra historia. Y pienso en lo que debe significar, después de todo lo vivido, escuchar a alguien decir con tanta claridad que está contigo.
Para quienes quieren escuchar la canción: We Will Dance Again — Boy George.
