
🎈 Una celebración con agua
Entre las olá jadashadas (peripecias de inmigrante) me ha pasado de todo, pero esta fue campeona.
Era la despedida de fin de año del gan de las niñas que cuido algunas veces y la mamá me dijo que era en el mismo parque donde fue el último cumpleaños (iom juledet). También me dijo que era una actividad con agua (maim) y que me dejaba listos los vestidos de baño y toda la indumentaria requerida para la húmeda actividad.
Las cambié en el carro para que estuvieran listas y cruzamos la calle (rejov) donde vimos colgados los globos que decoraban la fiesta (mesivá).
Los niños se integran fácilmente a cualquier ambiente y ahí estaban disfrutando de los juegos y actividades dirigidos por los recreadores. La chiquita se dirigió como de costumbre a la mesa donde sirven la comida.
🤔 La fiesta equivocada
De repente tuve como un pálpito de que estaba en la fiesta equivocada. No veía tantas caras conocidas y tampoco veía otros niños en vestido de baño. Eso me hizo click y le pregunté a la niña mayor si esos eran sus amiguitos; cuando me dijo que no, hice plop me di cuenta que ese no era el lugar correcto, aunque la mamá me había dicho que ese era el sitio. Me disponía a enviarle un mensaje (odaa) a la mamá para resolver la duda y vi que me había enviado un mapa mostrándome la ubicación. Pensé ir en el carro al otro sitio, pero una señora reconoció a las niñas y me dijo que era más arriba en el mismo parque cruzando un murito.
💧 Adaptarse y disfrutar
Se me vino el recuerdo de un cumpleaños al què fui cuando era chiquita en una casa finca. Mi mamá siempre nos vestía con ropa linda y elegante y así llegué al cumpleaños. Mis otras amigas fueron en ropa deportiva y estuvieron en la huerta y jugando en los alrededores, mientras mi prima y yo, mejor vestidas, permanecimos en la casa protegiendo nuestra ropa. Nos sentimos como se dice, como mosca en leche y así sentí que estaban las niñas, siendo las únicas en vestido de baño. Después de un rato, en aquel cumpleaños remoto, mi prima y yo nos aclimatamos y nos adaptamos a la situación. Terminamos la jornada elegantes , pero felices. En este cumpleaños también resolvimos y aunque la chiquita ya estaba adaptada a la fiesta y a la comida y no quería moverse de lugar, le tocó cambiar de fiesta. Otro detalle que me ayudó a descifrar la situación fue que le estaban celebrando el cumpleaños a dos niños y había torta y la otra celebración era para finalizar el curso. Fue sin happy birthday, pero una jornada divertida y llena de agua!!!!💧
Marlene Manevich
