
Y ahora llegó el Mundial y esto es otro nivel de locura colectiva.
Alguien en uno de los 500 chats en los que sobrevivo como puedo tuvo la brillante/perturbada idea de abrir un chat EXCLUSIVO para intercambiar figuritas.
O sea. Un chat. Más. En mi vida. Buenas, soy yo, la que de chica miraba cómo los demás completaban el álbum porque en casa las figuritas no eran exactamente moneda corriente.
Después tuve hijos. Dios mío. Las figuritas SE VOLVIERON MI VIDA. Mi personalidad. Mi presupuesto. Mi terapia.
¿Tengo las repetidas? Sí.
¿Voy a entrar al chat? Obviamente sí.
¿Tiene algún sentido? Ninguno. Cero. Nada.
PERO AY EL MESSI NÚMERO 10 NO ME SALE Y YO LO NECESITO COMO EL AIRE
Bienvenidos al chat de intercambio, perdidos igual que yo.
¿Quien se anima? ¿A quién le falta Messi?
Israel no se explica. Se come.
