
Si se pudiera dividir a las personas en optimistas y pesimistas, la gran mayoría de nosotros querríamos pertenecer al grupo de los optimistas porque sabemos que esta forma de pensar nos lleva a una vida más feliz, plena y tranquila. Sin embargo, por diversas razones, nos resulta difícil adoptarla plenamente.
Aquí te menciono cinco maneras de entender tu realidad que considero te podrán ayudar a ser más optimista y feliz.
Aprovecha al máximo las opciones que tenes a tu disposición.
A veces nos encontramos con personas a las que les molestan las respuestas optimistas de los demás ante situaciones estresantes. De hecho, esto resulta de la confusión entre dos términos similares, optimista e idealista.
Un optimista es en realidad un realista con una mentalidad positiva, no alguien que está en estado de negación o es incapaz de comprender la realidad. Un optimista cree en aprovechar al máximo las opciones disponibles. Como resultado, puede ver el panorama general y comprender si existe una mejor manera de actuar o percibir su situación. En cambio, un idealista se centra únicamente en la mejor opción posible, mientras que un pesimista, no puede ver posibilidades positivas en absoluto.
Para explicar las diferencias de una manera más práctica, imaginemos un árbol lleno de frutas maduras. Un idealista intentará alcanzar la que crea que es la fruta más madura y sabrosa, incluso si está fuera de su alcance. Un pesimista simplemente tomara la fruta más cercana. Un optimista, recogerá todas las frutas maduras que pueda alcanzar y hará jugo con ellas por ejemplo.
Trata de adoptar esta forma de pensar en diferentes situaciones de tu vida y podrás ver lo gratificante que es actuar de forma optimista.
Respetarte a vos mismo.
De niños, nos fuimos acostumbrado a descubrir que podíamos gatear, caminar, correr y saltar y otras acciones mas. En el fondo, lo que queríamos era imitar lo que veíamos a nuestro alrededor y no teníamos dudas ni miedos que nos detuvieran, aunque nos cayéramos muchas veces. Te suena conocido esto?
El problema es que este enfoque cambia con el tiempo y, como adultos, estamos influenciados por la presión y las expectativas sociales. A muchas personas les pasa que en lugar de ver lo que tienen los demás y esforzarse por lograrlo también, se amargan y, poco a poco, dejan de intentar hacer cosas nuevas o de valorar las capacidades que tienen.
El optimismo nos ayuda de dos maneras. Del mismo modo que se aprendió a caminar viendo caminar a los adultos, se puede lograr hacer muchas otras cosas que hacen las personas que nos rodean y que las consideramos positivas, como perder peso, ahorrar dinero, hacer nuevos amigos, etc. La segunda forma es ignorar el juicio propio basado en normas y expectativas externas poco realistas, como las imágenes que nos llegan de vidas felices en las redes. En definitiva, es positivo amarte y respetar quién sos y, al mismo tiempo, seguir creciendo y aprendiendo para volverte una persona más feliz.
Aprende a separar los logros de la felicidad
Para ser verdaderamente optimista, debes estar satisfecho en general con tu vida, y este sentimiento se crea a partir de procesos internos. Si buscas la felicidad afuera y la asocias solo con los logros, te vas a encontrarás con dos problemas importantes: Si sentís que algo está mal contigo y necesita ser arreglado, es posible que nunca tengas éxito del todo y siempre estarás decepcionado con vos. Con el tiempo, entrarás en un ciclo de autodestrucción, frustración y una confianza en vos baja que no creerás que puedes tener éxito en nada y uno o dos logros pueden no proporcionarte la satisfacción deseada, y desearas querer más. Eso se ve mucho cuando se compra algo y después de un tiempo se lo desecha aunque siga siendo útil, para comprar otra cosa en su lugar generando así, un circulo sin fin donde nada te trae felicidad, solo el deseo de poseer mas y más creyendo que así, seras feliz por tenerlo.
Los optimistas son los que buscan la felicidad en su interior. Esto significa que "se permiten" ser felices incluso sin un logro específico. Por supuesto, adoptar esta mentalidad no significa complacencia, debemos tener metas y deseos. Sin embargo, no hay razón para no disfrutar del viaje y no solo del destino.
Elegir bien el entorno social
El conocido dicho "Dime con quién andas y te diré quién eres" es doblemente cierto cuando se trata de la forma en que uno aborda la vida y la sensación de satisfacción. Si pasas demasiado tiempo con personas negativas, es muy probable que te resulte difícil adoptar un enfoque diferente para tu vida, por lo que, trata de distanciarte en lo posible de ese entorno, o al menos evita entablar conversaciones muy negativas cambiando de tema o, pidiéndole directamente a la persona que lo haga, si te esta afectando negativamente a tu estado de ánimo general. Tené en cuenta que esta acción puede hacer que esa persona se enoje, pero a veces eso es inevitable y saludable para vos.
Además, el optimismo es "contagioso", lo que significa que si te rodeas de personas que tienen un enfoque positivo, te encontrarás adoptando una actitud más positiva ante la vida y te sentirás más feliz.
Acepta los altibajos de la vida
Las personas optimistas no viven en una burbuja de positividad, sino que saben que hay días menos buenos que otros. El "secreto" para afrontar esos días o periodos consiste en adoptar una perspectiva equilibrada que no dé una importancia indebida a un acontecimiento negativo hasta el punto de que abrume todo tu estado de ánimo y tus pensamientos.
Comprender que las caídas en la vida llegarán inevitablemente y sera necesario prepararse en consecuencia es importante y pensar que también pasaran, es fundamental.
Hasta la próxima revista. Lic, Hanna Fasinsky
