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Curioso o Chismoso

Hanna Fasinsky
Escrito por Hanna Fasinsky
28 de marzo de 2026
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La curiosidad es una característica que, según sea la utilización que le

otorguemos, puede convertirse en una cualidad o en un verdadero fastidio.

Curiosear, investigar, buscar, encontrar, reencontrar, son sinónimos de

sabiduría, cuya etimología es amor por el conocimiento. Por lo tanto, estar

predispuestos e incentivados a ampliar nuestra visión sobre el mundo, las

cosas y las relaciones, puede formar parte de una curiosidad más que

saludable.

Un espíritu curioso refiere a un sujeto despierto, que no teme lanzarse a la

búsqueda a pesar de la incertidumbre que el desconocimiento implica. En

materia de curiosidad, aquellos que están dispuesto a ampliar su horizonte

porque genuinamente son inquietos intelectual y/o emocionalmente, tienen en

su bagaje una pizca de sabiduría.

En la cara opuesta tenemos al personaje chismoso. Ese que quiere saber sólo

por el placer de fisgonear la vida del otro. Aquel que busca el chisme e incluso

el que vive de él, satisface únicamente un apetito por saber algo del quehacer

ajeno, un detalle, algo pero privado. El chismoso avanza sobre la privacidad del

otro porque no la reconoce como tal. Por supuesto que el chismoso siente

curiosidad por saber, pero no de la mejor clase. Quiere sabe para divulgar, ese

es su fin último. Saber para él es sinónimo de repetir, por eso cualquier

información que llegue a sus oídos irá a los oídos de otra persona. La

diferencia radica en el objetivo hacia el cual se dirige esa curiosidad en el

interior del ser que la experimenta, cuáles son sus fines, cuáles son sus límites.

En el caso de la persona curiosa, lo que la incentiva es el conocimiento por sí

mismo, no importa de lo que se trate y los limites se vuelven más lábiles y

muchas veces puede haber un perjudicado.

Por otro lado, se encuentra la indiferencia. ¿dónde la ubicamos? ¿a mitad de

camino? Pues no, el indiferente es aquel que ha decidido no depositar su

atención, sus energías, su disponibilidad, sobre alguna cosa. Alejado del

chismoso, pero también a resguardo de la curiosidad, el que se mantiene

indiferente a veces desconoce que, por tal, en ocasiones también se está

quedando al margen de algo que podría enriquecerlo. Pero en relación al

conocimiento, en un amplio sentido del término, el indiferente se pierde aquello

que el curioso gana, y que el chismoso mancilla.

La curiosidad, el deseo del rumor y la indiferencia, son parte de nuestros

sentimientos, por lo que no podemos decir que la curiosidad es buena y la

indiferencia mala, porque ellas no pueden caracterizarse en estos términos.

Lo que importa es qué hacemos con ellas y cuándo debe prevalecer una o la

otra.

Así en algunas situaciones deberemos estar más atentos al rumor, siempre

teniendo en cuenta que se trata de algo no comprobado, para poder ayudar a

alguien que no quiere contarnos qué le pasa, pero que sabemos no está

pasando por un buen momento.

Entonces, vemos que la principal diferencia entre los tipos de personalidad que

vimos, radica en los objetivos perseguidos por cada uno.

El curioso se interesa por ampliar su conocimiento del mundo que lo rodea,

simplemente por el placer de responderse preguntas propias.

El chismoso se siente atraído por la vida de los demás, y busca información al

respecto para divulgarla.

El indiferente se ubica al margen de cualquier nueva información útil o inútil.

Y vos, que opinas ….?

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