
Y una nota para las mujeres. El 8 de marzo se celebró nuestro día. Pero no es nuestro único día. Todos los días aparece una mujer que hace algo grande a favor de la humanidad.
Hoy lloro lágrimas por las que faltan y por las que son maltratadas en países tan atrasados donde la mujer no tiene muchos derechos.
Es verdad que Eva la embarró desobedeciendo el mandato divino y dando ese mordisco al fruto prohibido que cambió el rumbo de la humanidad. De pronto fue para bien, porque no sé si en el paraíso las mujeres habrían hecho tanto, pues todo estaba resuelto. Después lucharon por sus derechos y obtuvieron muchos logros. Ahora me siento orgullosa de hacer parte de un grupo de mujeres emprendedoras que somos aceptadas en todos los estamentos de la sociedad. Y nuestra misión es seguir luchando por lo que otras mujeres consiguieron anteriormente para nuestros derechos actuales
Hago un recorderis como homenaje a esas mujeres que fueron sacrificadas el 7 de octubre en Israel y a las que se salvaron y luchan por llevar una vida lo más normal posible, tratando de superar los traumas a los que fueron sometidas ese 7 de octubre. A esas mujeres que ninguna de las instituciones de defensa de los derechos de la mujer, fueron capaces ni siquiera de mencionar, ni salir en su defensa. También hago honor a las valientes mamás de los soldados que llevan mas de 2 años luchando en esta guerra y a las mujeres integrantes del ejército de Israel, tan criticado mundialmente, pero que han defendido con mucho valor a los ciudadanos de este país.
Al día siguiente del día de la mujer era mi cumpleaños, así que tuve doble celebración.
🎂 Un cumpleaños entre alarmas y esperanza
He celebrado de muchas maneras, pero nunca me había tocado en medio de una guerra. Recuerdo la primera vez que se instauró el 8 de marzo como el día de la mujer y el alcalde Mockus en Bogotá, estableció una ley para el 9 que cayó viernes y sólo podían salir las mujeres a la calle. Me tocó celebrar con amigas mujeres esa vez y terminó siendo divertido. Esta vez fue totalmente diferente. Nos levantamos en la mañana y había que ir a comprar huevos para el desayuno, así que decidimos comerlos en un restaurante, dando comienzo a una temprana celebración. Fuimos al centro comercial por si sonaban las alarmas poder ir al miklat o al parqueadero. Alcanzamos a ir, comer y volver y apenas entramos al apartamento de bienvenida sonó la alarma. Sonó varias veces más, lo que nos hizo entrar y salir varias veces.
En la nochecita, vino mi hija con el esposo y mi nieta con una comida deliciosa y una torta y así fue como celebré este último cumpleaños en medio de tanto boom y con la esperanza de que el próximo cumpleaños sea menos ruidoso.
