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Sin títulos ni ego: trabajo judío y sionista en manos de los nuevos jalutzim

Shimon Shor
Escrito por Shimon Shor
31 de enero de 2026
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Hablar de los olim latinoamericanos y del camino cotidiano de la aliá es, en muchos sentidos, volver a las raíces del pensamiento sionista. Desde sus inicios, el sionismo entendió el trabajo no solo como un medio de subsistencia, sino como un valor formativo, social y nacional. La construcción de una sociedad judía independiente en la Tierra de Israel implicaba la disposición a trabajar, a formarse y a asumir responsabilidades en todas las ramas y profesiones, sin jerarquías morales entre los distintos tipos de labor. Durante la Segunda Aliá, especialmente en el seno de los movimientos obreros sionistas, esta idea se expresó en el concepto de la “conquista del trabajo”: la necesidad de que los judíos se prepararan para sostener por sí mismos la vida productiva del país, incluyendo el trabajo manual y agrícola. El esfuerzo cotidiano, incluso cuando implicaba sacrificio personal, era visto como una condición esencial para la realización del proyecto sionista.
Con el paso del tiempo, la sociedad israelí se desarrolló y se transformó profundamente. Sin embargo, algunas de aquellas preguntas fundacionales vuelven a aparecer en el presente. En los últimos años se escucha con frecuencia que ciertos trabajos físicos o de bajo prestigio social encuentran cada vez menos disposición entre amplios sectores de la sociedad israelí. No se trata de juzgar si esto es correcto o no, sino de reconocer una realidad que acompaña los cambios sociales y económicos del país. En este contexto, la experiencia de muchos nuevos inmigrantes —y de manera muy visible la de los olim latinoamericanos— parece reconectar, de forma silenciosa y concreta, con esos valores originales del sionismo del trabajo.
Los olim latinoamericanos llegan a Israel dejando atrás trayectorias profesionales consolidadas, estabilidad económica y una vida cultural construida durante años. La integración no suele ser inmediata ni sencilla. Con frecuencia comienza sin un dominio pleno del idioma, sin redes de apoyo y sin la posibilidad de incorporarse rápidamente al propio campo profesional. La barrera lingüística condiciona no solo el acceso al empleo, sino también la confianza personal, la autonomía cotidiana y el sentimiento de pertenencia en los primeros años.
Frente a esta realidad, muchos aceptan trabajos que les permiten sostener a sus familias y avanzar paso a paso en el proceso de adaptación. La limpieza de casas, el cuidado de niños, el trabajo en jardines de infancia, la construcción, los supermercados y otros servicios básicos forman parte de ese comienzo. No se trata de una elección idealizada ni de una preferencia personal, sino de una etapa necesaria dentro de un camino más largo de integración y reconstrucción.
Es importante decirlo con honestidad: este proceso implica un esfuerzo considerable y, en muchos casos, un sacrificio personal profundo. Adaptarse a tareas distintas de la formación previa puede resultar difícil tanto en lo físico como en lo emocional. No es sencillo comenzar de nuevo, muchas veces sin idioma y sin reconocimiento, realizando trabajos que están por debajo de las propias capacidades. Sin embargo, lejos de la vergüenza, este esfuerzo suele estar acompañado de una fuerte sensación de responsabilidad y dignidad. Se trabaja porque es necesario, porque hay que sostener a la familia y porque así se construye, día a día, una vida en Israel.
La aliá, en estos casos, no es un relato romántico ni idealizado. Es una decisión existencial que tiene un precio. El sueño de la realización judía y de vivir en Israel convive con renuncias, frustraciones y un proceso de reconstrucción personal que requiere tiempo, constancia y paciencia. Asumir este precio no implica resignación, sino compromiso con un proyecto de vida y con una sociedad que se elige construir desde adentro.
A pesar de esta realidad concreta, en ocasiones la integración de los olim latinoamericanos es observada con cierta distancia, y su vínculo ideológico con Israel, el judaísmo o el sionismo puede ser puesto en duda.

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