
Una amiga me invitó a un concierto de música clásica.
Cuando llegamos a pagar la suma simbólica de lo que costaba, porque realmente es muy barato, le dijeron que no podía entrar porque era muy joven (tsairá). Es menor que yo, pero tiene una condición psiquiátrica que le hubiera permitido entrar, porque el médico le recomendó música para relajarse, pero no valieron los ruegos. Les dijimos que era mi joven acompañante por ser yo una persona mayor y tampoco. Vimos entrar a otra joven acompañando a una señora, pero se veía mayor que yo.y tal vez en una condición de que necesitaba ayuda. La verdad es que tengo los años, pero también tengo la bendición de que no se me notan. Si yo hubiera mostrado mi tarjeta de persona mayor, me hubieran dejado entrar, pero no cumplía los requisitos para necesitar una acompañante (metapelet) que me ayude.
Demasiado joven para ser mayor 🧓✨
Recuerdo cuando tratábamos de entrar al cine para mayores de 18 o las películas prohibidas que eran para mayores de 21. Yo creo que los porteros de los teatros se hacían los locos y nos dejaba seguir de puros queridos, pues se notaba nuestra cara de inocencia de estar pasando de la adolescencia a la juventud.
He tenido varias prebendas desde que me hice mayor. Por ejemplo ya no pago por montar en bus, ni en tren. Hasta me dan el puesto a veces. En Praga tampoco nos costó el transporte público, por ser turistas cuchos.
Crecer tiene algunas ventajas, pero esto no me había pasado nunca, que no me dejen entrar por ser joven. Eso me hace sentir más joven. Joven aún entre las verdes ramas…. como dice el poema de Epifania Mejía, el mismo poeta que escribió la letra del himno antioqueño, la tierra donde nací.
