
Aquí en este lado del charco, no se escuchan las sirenas, ni hay que meterse al mamad. Estamos a 13 horas de distancia hablando aeronáuticamente.
Se oyen muchas sirenas, pero son de ambulancias o de la policía. Estamos disfrutando de la familia, los amigos y de los nietos, un poco de la playa cuando los torrenciales aguaceros que caen en Miami durante el verano, lo permiten. Todo es lindo en esta ciudad que parece hecha artificialmente, donde todo funciona a la perfección. Pero no por estar de vacaciones y pasarla bien, dejamos de pensar en nuestro querido país que sigue azotado por tantos frentes de batalla y la gente piensa que somos genocidas. Genocidio es matar a mansalva para acabar con un pueblo y eso no es lo que está haciendo Israel. Lo que hace es tratar de destruir a los que nos quieren destruir y evitar que nos destruyan.
Mientras, la tierra sigue girando en su eje alrededor del sol. Ojalá en un momento no muy lejano, cesen las balas y la gente entienda que Israel está defendiendo sus fronteras y a su población, y no matando indiscriminadamente como la prensa lo ha hecho creer.
