
En octubre de 2023, Israel fue sacudido por una serie de ataques devastadores, un evento que quedará para siempre en la memoria colectiva de nuestra nación. Aquel día oscuro no discriminó entre judíos y no judíos, afectando a personas de todas las edades, religiones y nacionalidades. La magnitud de esta tragedia, con la pérdida de innumerables vidas y los secuestros aún no resueltos, ha impactado profundamente en el corazón de cada ciudadano.
En estos momentos de incertidumbre y dolor, donde se aferra la esperanza de un retorno seguro para los secuestrados y de consuelo para las familias de los fallecidos, la fortaleza y solidaridad se vuelven más esenciales que nunca. Es en este contexto sombrío y desafiante presentamos una entrevista con Mario Lev, Presidente de la Organización Latinoamericana, España y Portugal en Israel (OLEI).
En esta conversación, Mario comparte su experiencia personal durante estos tiempos convulsos. Nos relata cómo los incansables voluntarios de la OLEI, han enfrentado esta situación con una valentía y un compromiso inquebrantable. A través de sus palabras, nos ofrece un vistazo a las acciones humanitarias llevadas a cabo en medio de una de las crisis más desafiantes en la historia reciente de Israel.
¿Cómo vivió personalmente y cómo respondió la OLEI al inicio de los ataques del 7 de octubre?
Cuando empezó lo de la “guerra Espada de Hierro”, nos agarró a todos desprevenidos. No solo a nosotros en la OLEI, sino a todos los inmigrantes, a los olim, a toda la gente de Israel, en realidad, a cada rincón del estado de Israel.
En aquellos primeros momentos, la desorientación era inevitable. Yo, por ejemplo, me encontraba de vacaciones en Eilat, muy lejos de tan solo pensar lo que estaba por suceder, asi como yo muchos estaban inmersos en sus actividades cotidianas, y como era Shabat, un sábado, mucha gente estaba descansando, pero de repente, tuvimos que ponernos en marcha para entender qué estaba pasando.
Nuestra respuesta inicial como OLEI fue de urgencia y coordinación. Nos centramos en contactar con nuestros compatriotas, amigos, familias, latinos que viven aquí en Israel a ver qué necesitaban.
Nos enfocamos en averiguar quién necesitaba ayuda urgente, quién tenía familiares desaparecidos, heridos, o quién simplemente necesitaba alguien a su lado en esos momentos tan tensos.
Las 22 filiales de OLEI se movilizaron rápidamente, estableciendo comunicación con los miembros de nuestra comunidad para evaluar su situación y determinar cómo podríamos asistirlos de la mejor manera. En esos momentos, cada llamada, cada mensaje, era un hilo de esperanza y una oportunidad para ofrecer un apoyo vital.
Este inicio de los ataques no solo nos desafió como amuta (organización), sino que también nos llevó a cuestionarnos sobre la fragilidad de la vida, la importancia y la responsabilidad que tenemos como OLEI, son tiempos de dolor, prueba, solidaridad, apoyo mutuo y sobre todo de acción comunitaria.
¿Cómo se organizó la OLEI para proporcionar asistencia inmediata a los afectados, especialmente a los latinoamericanos en Israel?
Después de comenzar a contactar a las personas y tener una visión más general de la situación, encontramos que entre los fallecidos y secuestrados habían personas de distintas nacionalidades latinoamericanas, Argentina, Perú, Brasil, México, Colombia, Paraguay, Chile, España, Portugal.
Sobre todo hay un gran numero de afectados argentinos, que lamentablemente murieron y creo que hay alrededor entre 27 y 30 desaparecidos.
Cada una de las filiales desempeñó un papel muy importante en respuesta a la crisis. De manera individual, iniciaron campañas para recolectar donaciones, incluyendo ropa, utensilios de cocina y otros artículos esenciales como pañales y papel higiénico.
Gracias a los listados detallados de las cosas necesarias, como de las personas afectadas por los trágicos eventos de ese día. Pudimos hacer una distribución eficiente de la ayuda y un seguimiento preciso de las necesidades de los afectados.
Es fundamental destacar que muchos latinoamericanos, que vivían cerca de la franja de Gaza, fueron reubicados a áreas más seguras en distintas ciudades de Israel, estos lugares fueron alojamientos temporales como hoteles y albergues. Pensando en cómo brindar apoyo y alivio durante esta situación difícil, la OLEI se dedicó a visitar estos refugios en diversas ocasiones. En estas visitas, llevaban consigo regalos y varios artículos pensados para el entretenimiento de los niños, con el fin de ofrecerles distracciones y actividades recreativas que les ayudaran a sobrellevar mejor esta parte de gran tensión y cambio.
Se brindó apoyo a personas para visitar hospitales, realizar trámites y entregar medicamentos directamente en sus hogares. La asistencia fue especialmente importante para los ancianos o aquellos con miedo de salir, especialmente cuando sonaban las sirenas en Israel. Como todos sabemos en Israel es peligroso permanecer al aire libre cuando suenan las sirenas.
La actividades fueron intensas y se extendió por prácticamente todas las ciudades donde la OLEI tiene presencia con sus 22 filiales. Además, se mantuvo un contacto estrecho con la Agencia Judía y el Ministerio de Absorción para comprender y atender las necesidades específicas de los olim (inmigrantes), además de traducir noticias y actualizaciones al español, se organizaban sesiones informativas en línea en colaboración con otras organizaciones de ayuda, abordando una variedad de temas, incluyendo apoyo psicológico y médico, manteniendo informada y asistida a la comunidad latina.
Mediante los informes diarios del Ministerio de Absorción, se actualizó constantemente información sobre dónde se podían ofrecer o buscar servicios, asegurando que todos estemos bien informados y asistidos.
¿Cuáles fueron las medidas concretas que tomó la OLEI para asistir a los soldados durante la crisis?
Se logró proporcionar varios tipos de ayuda y suministros a los soldados. Un ejemplo de esto, fue la distribución de cargadores de teléfonos celulares. Esto permitió a los soldados mantener sus dispositivos cargados y estar en contacto con sus seres queridos, especialmente hasta el momento en que entraron a la Franja de Gaza. En esa zona, a los soldados se les prohibió llevar celulares, pero al menos hasta ese punto, los cargadores les dieron la oportunidad de comunicarse con sus familias y amigos, y así informarles sobre su bienestar o cualquier otra necesidad que tuvieran.
Después de los ataques, ¿qué iniciativas ha tomado la OLEI para seguir apoyando a la comunidad latinoamericana y a los olim en Israel?
Continuamos trabajando estrechamente con organizaciones que traen donaciones del exterior. Nos enfocamos en distribuir estas donaciones, que suelen incluir ropa, pañales y otros artículos esenciales, en las ciudades donde más se necesitan.
No hay que olvidar que muchas personas tuvieron que abandonar sus hogares y reubicarse, encontrando dificultades para adquirir estos artículos básicos. La ayuda de nuestras filiales ha sido indispensable, especialmente para familias en situación de necesidad y con problemas económicos.
Toda esta situación ha provocado desorientación, cierre de negocios y desempleo, haciendo además que la asistencia económica fuera vital.
Con mucho esfuerzo hemos logrado distribuir alimentos y otras ayudas necesarias a familias en apuros y a soldados que estaban solos y salen solo por cortos períodos.
¿De qué manera la reciente crisis en Israel ha influido en las decisiones de la comunidad latinoamericana respecto a la Aliá, y cuál ha sido el impacto en los nuevos olim que ya residen en el país? ¿Qué cambios notables se han observado en el proceso de aliá debido a estos eventos?
La crisis reciente en Israel ha tenido un impacto importante en las decisiones de la comunidad latinoamericana en cuanto a la Aliá. Muchos han optado por postergar su aliá a Israel debido a la situación actual, esperando que las cosas se estabilicen. Esto no solo se observa en la comunidad latinoamericana, sino a nivel mundial. Los nuevos olim, al llegar a Israel, requieren atención y recursos considerables, incluyendo alojamiento, apoyo, documentación y acceso a servicios médicos, lo cual este momento es una tarea más difícil de cumplir en el marco del contexto actual.
Sin embargo, se espera que una vez que la situación mejore, habrá un aumento significativo en el número de personas que hacen aliá, superando incluso las proyecciones iniciales para los años 2023 y 2024. El incremento se atribuye no solo a aquellos que han pospuesto su Aliá, sino también al creciente antisemitismo en diversas partes del mundo, lo que hace que muchas personas se sientan más seguras en Israel en comparación con Europa o algunos países latinoamericanos.
En Israel, a diferencia de otros lugares, las personas se sienten en libertad y seguridad, sin temor a llevar la kipá o tener la mezuzá en sus casas. A diferencia, en el exterior, se reportan un aumento en los ataques y el miedo dentro de las comunidades judías, con preocupaciones sobre la seguridad en las escuelas judías y otros espacios comunitarios.
Este contexto subraya la importancia de la Aliá como una opción segura y acogedora para los judíos de todo el mundo, particularmente en momentos de crisis y creciente inseguridad global.
¿Cómo fue tu experiencia personal durante la guerra de Iom Kipur en Israel, especialmente en términos de comunicación y compromiso con el país en ese momento crítico?
Mi experiencia en la guerra de Iom Kipur fue intensa y desafiante. Llegué a Israel en marzo, y para octubre, cuando estalló la guerra, mi familia y yo ya estábamos allí. Mi esposa y mi hija de un año estaban en Netanya, mientras yo trabajaba en Jerusalén. Incluso la noche de Iom Kipur la pasé en casa de unos amigos en Jerusalén para evitar viajar, ya que tenía que empezar a trabajar apenas terminara la festividad.
Fueron momentos muy difíciles, en especial porque en esa época no existían los celulares y la comunicación era limitada. Sin embargo, logramos superar esos desafíos. Teníamos claro que Israel es nuestro país, impulsados por nuestra ideología sionista y un profundo amor por la patria. Creíamos firmemente que no había otro lugar para nosotros; Israel era nuestro hogar.
Desde que comenzó la actual guerra, escuchamos historias de muchos olim, inmigrantes que estaban de vacaciones visitando a sus familias cuando comenzó el conflicto. Muchos buscaron maneras de regresar a Israel lo más rápido posible. Incluso hubo soldados, incluyendo olim de Latinoamérica, que estaban en el extranjero visitando a sus familias. Se hicieron esfuerzos significativos para asegurar que pudieran volver y unirse a la defensa del Estado. Este período fue un testimonio del compromiso y la resiliencia de toda nuestra comunidad.
¿Qué mensaje le gustaría enviar a la comunidad internacional y a aquellos que buscan ayudar?
El cambio experimentado en Israel tras el 7 de octubre ha sido significativo, marcando un antes y un después en muchos aspectos como nación.
Para mí dentro de los cambios más notables ha sido la actitud de los Haredim, una comunidad que históricamente estaba exenta del servicio militar obligatorio para dedicarse al estudio de la Torá. En respuesta a la situación de guerra, miles de hombres Haredim se han ofrecido voluntariamente para el servicio militar, eligiendo roles principalmente no combatientes. Esta movilización demuestra una unión sin precedentes entre los Haredim y otros sectores de la sociedad israelí, colaborando en el esfuerzo de defensa nacional y en diversas iniciativas de apoyo, tanto para los soldados como para las comunidades afectadas. Esta colaboración representa una transformación significativa en la dinámica social y política de Israel.
Es importante resaltar que la situación actual demuestra algo fundamental: Cualquier operativo terrorista, amenaza o desafío a Israel, con la creencia de que será posible destruirlo, se encontrará con un estado fuerte y unido.
Esto representa una diferencia enorme en relación a la época del Holocausto, cuando el Estado de Israel no existía. En la actualidad, tanto en Israel como entre los judíos de todo el mundo, existe una clara conciencia de que hay un estado que siempre estará dispuesto a defenderlos, ayudarlos y representarlos.
La situación actual en Israel, marcada por la conmoción y el dolor, resalta actos excepcionales de heroísmo y solidaridad. Los ciudadanos, movilizados por la urgencia, tomaron sus coches y acudieron al sur, en un esfuerzo por rescatar a jóvenes de un festival por la paz que fue trágicamente atacado algo difícil de creer que podría suceder. Este dolor une a toda la nación, llevándonos a compartir el luto por los fallecidos y la esperanza por la pronta recuperación de los heridos y el regreso de los prisioneros.
En medio de esta crisis, hay signos de esperanza, como la posible liberación de niños y personas mayores. La situación en el sur del país, una región antes tranquila y deseada por su calidad de vida, ahora enfrenta el desafío de reconstruir y asegurar la paz para sus habitantes.
Este es el momento para que el Estado de Israel muestre su fortaleza, no solo en términos de seguridad, sino también en su capacidad de construir y progresar, en contraste con aquellos que invierten en la destrucción.
Extendemos un abrazo solidario desde la OLEI, la comunidad latinoamericana, España y Portugal en Israel a todos los involucrados, tanto en Israel como en el exterior, que se suman a esta labor voluntaria, una tradición de casi 70 años en el país. Nuestro deseo es que juntos, podamos avanzar como una nación creadora, constructiva, y pacífica.
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